Los caminos de la solidaridad

Dicen, los que andan por ahí plantando discordias, que Cuba “trata” con sus médicos en una moderna esclavitud, incluso alegan injerencia de estos en asuntos internos de los países en que están.
Almagro, aquel que no tiene moral para hablar ante el mundo de derechos, aseguró en la sede la Organización que bien representa (OEA) que nuestro gobierno comete crímenes de lesa humanidad enmascarados con la cooperación médica cubana en el exterior. La Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), institución estadounidense que aporta fondos para los programas de subversión dentro de Cuba, destinó tres millones de dólares para proyectos dirigidos contra las brigadas médicas, en clara defensa de los “mejores intereses”.
El apoyo no se hizo esperar. El acuerdo tripartito con la Organización Panamericana de la Salud y Brasil en vigor desde 2013 fue cerrado por el servil Jair Bolsonaro alegando un enriquecimiento del Estado cubano a costa de sus profesionales sanitarios.
Amparado en razones económicas Ecuador reclamó a altos funcionarios del gobierno información detallada sobre los convenios y los servicios de los cooperantes cubanos. Cinco meses después, el gobierno ecuatoriano los dio por terminados, y aderezó su decisión con la patraña de la participación de ciudadanos cubanos, asociados a los convenios de colaboración, en las protestas internas ante las medidas neoliberales de Lenin Moreno. Hasta el momento no han podido presentar una sola evidencia, pero no hicieron falta para desproteger a sus nacionales bajo el concepto de que médicos propios asumirían el trabajo que venía haciendo por más de 17 años Cuba.
En los tristes días de finales de octubre en Bolivia se produjeron 26 incidentes graves contra nuestros cooperantes, incluida la golpeadura de dos de ellos; la incitación pública de autoridades golpistas a la violencia; registros brutales a sus personas, pertenencias y domicilios; acusaciones falsas, la detención temporal arbitraria de 50 colaboradores, cuatro de ellos por varios días. Ante esta situación, que buscaba el descrédito de nuestros médicos al tratar de disminuir mediáticamente su profesionalidad fueron regresados a la nación.
Ha sido el año para la más desesperada de las campañas contra Cuba: atentar contra el ejemplo y la dignidad de nuestros profesionales de la Salud. Las puntas de lanza han sido Brasil, Ecuador y Bolivia, pero los intentos continúan: aseguran que los galenos en Venezuela son militares, la USAID hurga desesperadamente en los archivos de la brigada en Guatemala para encontrar un caballo de Troya, y el País español se hace eco de la “poca capacidad” de los que atienden la Operación Milagro en Uruguay.


Más de 600 mil galenos cubanos han estado en 160 países. No es un secreto, como señaló el Ministro de Salud Pública José Ángel Portal Miranda, que el dinero resultante de estas misiones es una de las principales fuentes de ingresos en el país “contribuye a financiar los servicios sociales”, esos que en cuestiones de medicina y educación solo este año representaron más del 50 % del presupuesto estatal.
Desde 1963 Cuba ha servido a quien pide ayuda bajo principios de la solidaridad y el beneficio mutuo. Participan voluntariamente profesionales y técnicos de la Salud que prestan sus servicios sin distinción de razas, credos e ideologías, sin mezclarse en asuntos de política interna y respetando las leyes y costumbres de los países donde laboran.
Este es solo una parte de la ruta de la solidaridad donde está la huella de los médicos camagüeyanos que hoy sobrepasan los 2000 en casi 40 países.

Dra. Iolexys Rodríguez Mola. Colaboradora en Brasil. Especialista en Medicina General Integral.
“Desde que uno nace en este país tiene principios de solidaridad con su propio pueblo y con los demás. El internacionalismo a flor de piel, no solo en la medicina sino en cualquier sector de la vida. Es un reto, sobre todo en Brasil con el idioma. Se lleva conocimientos pero siempre se aprende. El cierre de la misión nos sorprendió a todos, no pensamos que Bolsonaro iba a lograrlo porque dejaba desprovisto a las personas más pobres, carentes de recursos y de atención médica, eso es algo que duele. Nosotros regresamos satisfechos porque la gratitud del pueblo es maravillosa.
Hay muchas historias. Hubo casos graves, difíciles. Era increíble como para ellos los médicos eramos como dioses, algo grande porque no lo tienen, y para nosotros es el vecino más cercano, el que vemos en la bodega, en bicicleta. Eso impacta sobre todo en los niños y en los ancianos que no se explicaban cómo un médico, sobre todo una mujer, estaba en su casa humilde y pobre atendiéndolos”.

Dra. María Mercedes Pérez Escobar. Colaboradora en Ecuador. Especialista en Nefrología.
“Fue una experiencia muy bonita. Hay muchos pacientes que requieren diálisis en ese país a causa de la nefropatía mesoamericana porque las labores agrícolas son muy fuertes. Están expuestos, sobre todo en las labores de recogida y siembra de plátano y cacao, a productos químicos, al intenso sol y a la deshidratación. Llegamos a tener casos de jóvenes de 17 años.
El pueblo agradece mucho la asistencia cubana, nos diferenciamos mucho porque los interrogábamos, los palpábamos en físico. Reconocían el desinterés económico de nuestros especialistas, que lo que hacían era por amor, por esa entrega que nos caracteriza. En el momento en que tuvimos que partir nos expresaron su cariño y gratitud, siempre con la esperanza de que en algún momento volveríamos a la misión”.

Dra. Ania Carmenate García. Colaboradora en Ecuador. Especialista en Higiene y Epidemiología.
“Cuando llegué a Ecuador en 2013 apenas eramos 150, y fui como parte del convenio de 15 especialistas en Higiene y Epidemiología con el Ministerio de Salud de Ecuador. Inicialmente estuve en el Amazonia allí hacíamos trabajo de campo, había una gran población desatendida, no solo por la accesibilidad sino por las condiciones económicas. Después pasé a trabajar a Quito como responsable de ese convenio y la coordinadora técnica del programa del uso del Heberprot- P. Con la aplicación de este medicamento aportamos en la atención en el campo científico cuando llegamos se amputaban el 60% de los pacientes y se llegó a reducir hasta el 3%.
“El incremento de la firma de convenios incluso con el Instituto de Trabajo y seguridad Social, y con clínicas privadas de hemodiálisis en ese país fue posible por el lugar que se ganaron los colaborador con su trabajo, por el respeto que hay en el mundo por la medicina cubana y el prestigio de nuestros profesionales”.

 

Dr. Pedro Gabriel Hernández Mandado. De misión en Gambia. Especialista en Siquiatría y Bioestadística.

“Tengo cuatro experiencias chocando con la dura realidad. Una trabajando para la OMS en las ruinas generadas por una guerra tan imperial como desigual en Viet Nam, Laos y Kampuchea, donde los grande monopolios farmacéuticos donaban antibióticos sin el disolvente y las epidemias marcaban los días y las noches. En Bamako, Malí, la “generosa” USAID donaba medicamentos de experimento para combatir la Malaria (Paludismo) por lo tanto no le convenía hacer lo mínimo por cortar la transmisión. Nuestra brigada médica evitaba que la estadística de las muertes que arrebataba el Cólera a lo largo del Rio Niger siguieran creciendo. Los síntomas de los paciente psiquitricos almacenados desaparecieron por primera vez cuando fueron tratados como humanos. Durante mi primera vez en Gambia, 2010-2012, logramos que desaparecieran los cuartos enrejados para los pacientes psiquiátricos. Se desmitificó la patologia mental. Los pacientes y familiares expresaron agradecimiento a un país pequeño liderado por un hombre grande que hizo una Revolución más grande, que desbordó sus fronteras llevando la luz y el amor vestido de salud a los lugares donde el imperio solo ve oscuridad. Ahora, me resulta gratificante que me recuerden, experimentar que por la espalda te carguen en peso en plena calle los agradecidos, venir hacia ti a preguntarte si eres tú otra vez”.

Dra. María del Carmen Romero Sánchez. De misión en Venezuela. Especialista en Medicina General Integral.

“Llegué a Venezuela, por segunda vez, como Directora de Docencia de la Misión Médica Cubana trabajo en conjunto con los profesores venezolanos en la Universidad de las Ciencias de la Salud Hugo Chávez. La colaboración médica cubana es la expresión de solidaridad y humanismo del pueblo cubano. Específicamente en Venezuela se han brindado millones de atenciones médicas, miles las vidas salvadas, miles de pacientes han sido operados de diferentes afecciones entre ellas la oftalmológicas en la Misión Milagro. Sin la presencia de los colaboradores cubanos, los estratos más pobres de este pueblo nunca hubieran podido acceder a estos servicios.
Una arista muy importante es donde yo laboro, relacionado con la parte docente, donde los médicos y otros profesionales no solo brindamos salud, también formamos relevo, graduando profesionales con alta calificación profesional”.

Dra. Yadira Rubinos Pérez. En misión en Mozambique. Especialista en Medicina Legal.
“Cumplir misión internacionalista, esta es mi tercera, ha constituido mi máxima realización, no solo en el ámbito profesional, sino como ser humano. En mis modestos 25 años de graduada he tenido la posibilidad de formar parte de ese invencible ejercito de batas blancas en tres países, dos en América y ahora que me encuentro en el continente Africano. En el año 2000 forme parte del grupo que dio continuidad al trabajo comenzado raíz de terrible huracán Mish en Guatemala. Alli me mantuve por un periodo de dos años en lugares de muy difícil acceso, donde aun con el mínimo de condiciones para vivir, con un sistema de 28 días de trabajo por 8 de descanso, sin electricidad y con aldeas a una distancia de mas dos horas de camino, cumplimos con mucho amor y madurez todo lo que nos propusimos. Posteriormente para mi orgullo me incorpore al primer grupo que partió a Venezuela con la creación del programa Barrio Adentro, abriendo la colaboración en el municipio de Charallave, en el Estado Miranda. Ahora me encuentro en el Hospital Central de Maputo, en la capital del Mozambique. Tarea difícil por las características culturales que difieren mucho de las nuestras, pero no imposible para un medico formado en los principios del internacionalismo.
“En todos estos países he podido comprobar que decir médico cubano es sinónimo de abnegación, desinterés, calidad humana y alto grado de profesionalidad. Siempre somo recibidos con inmenso amor y alegría, sobre todo por aquellos mas pobres y necesitados, que al final son los que constituyen nuestra prioridad. En más de una ocasión he visto lágrimas en sus ojos a la hora de las despedidas, la añoranza por la llegada de otros que nos sustituyan y el miedo a que un día les faltemos. Ese cariño no tiene precio, no hay fuerza capaz de minimizarlo, eso es invencible y es nuestro mayor orgullo. Ahora solo me queda continuar en esta nueva tarea y lograr que mi hija, que siguió mis pasos como medico, logre vivir estas experiencias, para que al igual que yo conozca el verdadero significado de la palabra Revolución en el agradecimiento de los más pobres del mundo”.

Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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