Dayana Cardona, la periodista.

Carmen Luisa Hernández Loredo

Dayana Cardona González es un ser especial. Su estatura de muñeca, causada por una atrofia espinal congénita tipo II, su voz sui géneris y sus manitas de porcelana no le han impedido comerse el mundo con sus ganas de ser y de vivir.

A los cuatro años sus sueños de ser bailarina se vieron truncados, no así sus deseos de aprender y estudiar, como no podía asistir a la escuela los maestros van a su casa, y sin ningún contratiempo termina por estos días el segundo año de la Licenciatura en Periodismo.

Para Frank y Marlene, sus padres, ella y Diana, la hija más pequeña, son un tesoro invalorable. Ninguno de los dos me lo ha dicho con palabras, pero tengo pruebas de sobra: cuando Frank llega a la casa, a Dayana se le ilumina la mirada. Ambos tienen una relación especial, comparten el placer de la filatelia y cada vez que el padre le pasa por al lado hay una muestra de afecto.

 Marlene está todos los días pendiente de sus clases, la acompaña en su cuidado diario y se comparte como maga entre ella y Diana que es una mariposa libre dentro de la casa, cuya mayor obsesión es “Tata”: Dayana.

Todo el día la mayor de las Cardona González está conectada a un respirador artificial, pero esto no es obstáculo para que su voz se sienta cuando su pluma exige la liberación de los Cinco cubanos presos en las cárceles norteamericanas, ni cuando el servicio mayor de un periodista, informar a la población, la convoca a trabajar en el periódico, la radio, la televisión- medio de prensa en el que incursionará por primera vez dentro de dos semanas como parte de sus prácticas pre-profesionales- o la agencia nacional de prensa.

 La sinceridad de esta casi veinteañera sorprende con la nobleza de la expresión de su rostro. Encuentra siempre las palabras precisas para decirte claramente y con la mayor precisión lo que piensa y siente, no calla nunca su verdad y se hace escuchar con una madurez que deja atónito a su interlocutor. Una vez pensó estudiar informática, al final como las matemáticas no le agradan mucho se decidió por el periodismo.

Para mi alegría porque muy en contra de lo que ella creé yo estoy segura que las matemáticas no hubieran sido freno para que obtuviera este título, sin embargo el gremio de los periodistas, y los estudiantes de periodismo, camagüeyanos nos hubiéramos perdido el gusto de contar con una joven dispuesta a informar, orientar y educar a la población….

 Y yo no habría tenido el privilegio de tener una amiga de corazón y una amiga periodista.

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Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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