Decálogo para la diplomacia

Hay días grises, esos en los que se te salen todos los colores del cuerpo.

En esos días quieres escribir (lo único que sabes hacer) y la autocensura (que SÍ existe) te lo impide y no escribes(entonces le pones el nombre de autoregulación).

En esos días, esperas que pasen los días y con ellos los colores…. pero no es así: los colores se hacen más intensos.

Entonces solo queda escribir… sobre esas “cosas” que te sacuden el alma, y te hacen sentir de cabeza en tu propio ser. Esto es un alivio, un alivio de rabia, de dolor, de impotencia…

Un alivio, que al parecer el poeta también tuvo que dedicarle en versos a la “cosa”.

Decálogo para la diplomacia (desde la óptica de una periodista):

1- Acepta todas las condiciones, TODAS, aunque transgredan la primera de todas las nociones: vienes a MI casa.

2- En el proceso de cumplir el punto 1 desinforma y crea vacíos, casi lagunas para que nadie, ni el que tiene o debería decir, sepa qué decir.

3- Llegado el momento en el que decidiste los puntos 1 y 2 reafirma “tus trece” cuando, si por alguna casualidad cambian alguna condición los visitantes, tú mantengas lo que habías previsto en el punto 1. (algo así como que la única palabra funcione arbitrariamente)

4- A los involucrados en cumplir el punto 1 cinco minutos antes de que “suceda la cosa”, o la parte de la “cosa” en la que les permitiste estar involucrados, dales la más elemental información para que se enfrenten a la situación, nada más, porque la profesionalidad se demuestra haciendo más con menos.

5- (Punto esencial) Permite que cambien los planes, y no le avises a los del punto 4, hasta que no sea necesario, (después de todo el caballo del General se murió feliz), ellos tienen que estar ahí de todas maneras…

6- (Llegó la “cosa”) Demuestra que la visita tiene el control de la situación, déjalos mover libremente, cumple todos sus deseos… ¿y los involucrados que tienen que estar ahí?… ¡ah!…  esos tienen que estar ahí y punto (¿o no quedó claro en el punto 5?).

7- Atentos, esta es la oportunidad de recibir una clase de democracy y de how to be a lady. Disfruta la “cosa” puede ser una oportunidad única, y siempre hay algo más en el aire de lo que te dicen (saca provecho de eso).

8- Quítate (quizás la palabra que más te repitieron, con o sin palabras, en los puntos anteriores) y despídete de la “cosa” en la distancia, donde no puedas “hacerle daño”, aunque te den ganas de reír porque la última vez que revisaste estabas en CUBA; además trata de molestarte poco si tienes que aguantar que quien vende su servicio/Patria/su pedestal se pasee con free access delante de ti en official coverage.

9- Relájate, ya te vas para tu casa, a rumiar los ultrajes, y a pensar  y a mantener la fe de que será la última vez que pase algo como eso en TU casa.

10- No te olvides de escribir 10 líneas, aunque sea, para que así no parezca tan inmensa la laguna y tú no te sientas tan hundida en el medio, quizás dentro de un tiempo se entre en cintura a otra “cosa” y tú te sientas mejor en TU casa.

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Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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