Any time Obama, any time

12799177_467547593440244_2977275453412411702_nTodo un día desde que Obama llegó a La Habana. Han pasado 24 horas desde que un presidente de Los Estados Unidos pisara suelo cubano en la Cuba que se reconstruye desde 1959 soberanamente independiente, en la Cuba, así de sencillo, en la Cuba de Fidel.
Llegó con la lluvia ( ¿bendición o augurio de los Orishas?, no sé). En La Habana Vieja lo anunció un rítmico estribillo desde una cafetería ambientada en la vieja Habana de los ‘50, en la nostalgia pública de la Pepsi y la Cola.

Una cubanísima canción eliminó luego cualquier evocación a la nostalgia otra, de bares y casinos, que no regresará.

Antes de arribar a la Isla, confensó el mandatario a CNN que no habría concesiones. El hombre que comenzó la etapa de mayor fractura, hasta el momento, al bloqueo (que nunca ha sido embargo) volvió a ratificar sus palabras del 17 de diciembre de 2014: esto es solo un cambio de estrategia.
Tan así que el Gobierno estadounidense impuso recientemente una multa por 304 mil 706 dólares a la compañía norteamericana Halliburton, dedicada a la prestación de servicios en yacimientos petroleros, por realizar negocios con la empresa cubana Cuba Petróleo. Desde esa fecha para acá, por razones similares, impuso castigos a cinco entidades estadounidenses y tres de otras naciones por casi tres millones de dólares.
Hoy, en declaraciones luego de las conversaciones oficiales, aseguró dos cosas muy interesantes: “lo que hicimos para los dos pueblos durante 50 años no fue bueno para ninguno de los pueblos”, y que en materia de Derechos Humanos conversarían al respecto, porque “las profundas diferencias se resolverían con cambios internos”, porque no es su política “imponerlos desde fuera”.

http://https://tse3.mm.bing.net/th?id=OIP.Mb90f6e6f2935d7361fe2ed6bef227e17o0&pid=15.1

Fundamentalmente dos cosas han hecho los pueblos cubanos y estadounidense durante 50 años: el primero sobrevivir a los efectos de un brutal bloqueo, y construirse un país sobre la base de profundos principios de patriotismo, autodeterminación e internacionalismo; el segundo, desconocer la realidad cubana (colocada tras mamparas por los grandes consorcios de la información), y deslumbrarse al vivirla.
Con esto no pretendo ocultar las manchas de una construcción imperfecta, sobre todo porque en su perfectibilidad está, a mi modo de ver, su mayor gradeza. Esto me lleva al segundo aspecto.
Desde lo interno, desde el propio corazón de Cuba, se han ido dando cambios en la infraestructura y la supraestructura (la estructura invariablemente será siempre la misma: Socialismo e Independencia), qué sino hicimos durante tantos años, estáticos no podíamos estar tanto tiempo.
Sobre todo cuando el comercio y la tecnología escasean, cuando es poco lo que se tiene, en todos los órdenes, e igual se pone a disposición de otros; y aún así hay tiempo para construir, para rectificar errores, para vivir otro día después de la caída de la URSS, para proyectar la economía cubana después de los números rojos, para seguir apostando por el hombre nuevo del Che, en medio de manifestaciones adversas a este proyecto. También nos hicimos de Derechos, a fuerza de libertades ganadas con nuestras propias manos.
Por eso, y alejada de todo chovinismo, no entiendo qué podríamos aprender de EE.UU en materia de Derechos Humanos. Pero entiendo que nuestras diferencias en materia de estos hacen que los cambios que Obama espera ocurran no tienen nada que ver con la soberana construcción (y varias veces he repetido esta palabra) colectiva en la que este pueblo descansa sus mejores empeños.
Me aventuro, teniendo como apoyo más de 50 años de agresiones de la Gran Nación hacia mi Patria, en cambios que enrumben nuestro Norte hacia su Norte, a golpe de pagos para decir según el valor de la moneda; cambios así intestinos, no tienen nada que ver, ni poder, con los cambios internos que sí se sedimentan de cubano a cubano hoy.
A los empresarios preguntó el Presidente en qué los podía ayudar los Estados Unidos. Levante el bloqueo (haga más porque el Congreso lo elimine), y vuelva a hacer la misma pregunta, en igualdad de condiciones, para empezar.
Mucho tienen que aprender ambas naciones. Cuba siempre ha estado dispuesta al diálogo, sin negociar principios, ganados con sangre. Culturalmente hay muchos lazos que nos unen. Sin embargo, nadie lo duda, reconstruir es más díficil, sobre todo cuando no hay una nueva posibilidad para Goliat contra David.
En todos los espacios ha tenido un gran público joven, ávido de intercambiar, como él de hablarles. Este no es el mismo país de enero de 1959, hay una juventud con hambre de hacer, que al igual que aquella que asaltó sus sueños no se deja engañar por cantos de sirenas (entiendase exportados proyectos de cambios), sino que escucha y reflexiona.
Este es un pueblo con un gesto educado para el Presidente estadounidense, indiscutiblemente un líder carismático y de fácil diálogo, pero es un pueblo culto con la piel curtida y la cabeza erguida. Sobre esa base, any time Obama, any time.

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Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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3 respuestas a Any time Obama, any time

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