Mi mariposa cubana

cropped-flores-mariposasSé que parece que te olvido muy de vez en meses, pero la verdad es que me eres más necesaria, tanmto así, que no quiero cargarte de textos que no hayan pasado por el necesario reposo luego del impulso de la primera letra.

Contigo, y por ti, no he perdido el aliento de la palabra fresca, del texto para disfrutar a piernas sueltas y para compartir…

Tú me hiciste bloguera cuando me convenciste de que tenía cosas que decir y que había, a la distancia de un clic, un auditorio riguroso esperando para escuchar.

Me probaste que no eres extensión de otra cosa que de mí y que mientras más nos parecemos más idénticas nos volvemos, y así llegaste a enterrar el nombre que por 20 años me había identificado, y yo te dejé hacerlo con gusto.

Por ti he hecho amigos, los de la guerrilla- semejantes por así decirlo en este arte de bloguear- y los que han tenido la paciencia de leernos y de seguirnos a pesar de mis silencios.

El mejor regalo, indiscutiblemente, eres tú; tú, que durante estos hoy exactos 5 años no dudaste en ser mi confidente, mi amiga, mi sustento, mi puente, mu razón…

Gracias por todas las bloguras nuestras, gracias por permitirme ser a través de ti.

tu mariposa cubana

 

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Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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Una respuesta a Mi mariposa cubana

  1. RSM dijo:

    A este sitio llegué deambulando por otros. Veo que se llama como nuestra flor y qué mejor lugar para dejar este texto de Galeano.
    “Flor que recuerda

    Parece orquídea, pero no. Huele a gardenia, pero tampoco. Sus grandes pétalos, alas blancas, tiemblan queriendo volar, irse del tallo; y ha de ser por eso que en Cuba la llaman mariposa.
    Alessandra Riccio plantó, en tierra de Nápoles, un bulbo de mariposa, traído desde La Habana. En tierra extraña, la mariposa dio hojas, pero no floreció. Y pasaron los meses y los años, y seguía sin dar nada más que hojas cuando unos cubanos amigos de Alessandra llegaron a Nápoles y se quedaron en su casa durante una semana.
    Entonces, en los alrededores de la planta, sonaron y resonaron las voces de su tierra, el
    antillano modo de decir cantando: la planta escuchó esa música de las palabras durante siete días y siete noches, porque los cubanos hablan despiertos y dormidos también.
    Cuando Alessandra dijo adiós a sus amigos, y regresó del aeropuerto, encontró en su casa una flor blanca recién nacida.”

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