Los números que marcaron mi aliento

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“Para subir al Turquino solo te hace falta: agua, mucha, caramelos, leche condensada, zapatos cómodos, que no sean nuevos y que tengan agarre, y un bordón”. Así me dijeron los experimentados, los que otras tantas veces habían subido, como el Turquinauta oficial del piquete, Rafelito.

Agua, demasiada, tomé, ya en la Majagua había liquidado las reservas de tres pomos de dos litros y había disminuido los pomos pequeños, después de 7 kilómetros me tenían PROHIBIDO tomar agua.

Mi experiencia, porque cada quien lo vive diferente, aun cuando suba muchas veces, fue fatal con los caramelos, mi escalada fue a base de sorbos de leche condensada y de agua; los zapatos fueron mis guerrilleros de la universidad, de la lomita, y lo digo con toda propiedad después de llegar al Realísimo Turquino, de Rosa la Bayamesa, de Tope de Collantes, a quienes pensé dejar enterrados en algún lugar porque no resistieran, pero aquí están, clamando más aventuras, cargando las pilas para el Nicho en octubre.

Por bordón tuve el mejor de todo el Ejército Libertador, en este caso el ejército Turquinero, mis amigos, bueno los que me llevé de Camagüey, porque todos los que hice, todo el piquete, me animó en cada paso del trayecto.

Nunca podría olvidar ninguna de las imágenes naturales que pasaron por mi lado o las piedras que subí, o el fango que se me pegó a las ropas y a las suelas, o los sentimientos y los valores humanos que afloraron como lluvia agradecida de mayo cada minuto de las seis horas de subida y de las de bajada; mucho menos, porque mientras estos números, que marcaban los kilómetros vencidos, aumentaban, los ojos miraban menos la naturaleza y estaban más puestos en el Martí de la cima, y las fuerzas se hacían menores y la voluntad, doblaba en cifra los números.

Nunca podría olvidar nada de este viaje, guardaré en la memoria hasta a estos números, que, viéndolos ahora en las fotos, me siento fatigada cual si estuviera Turquino arriba.

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Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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2 respuestas a Los números que marcaron mi aliento

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