Desgreñada

Aunque las ondas de mi pelo digan lo contrario de pequeña mis cuatro pelos eran bien lacios. Mi madre, que los sufría todos los días a la hora de peinarme, y yo en los varios momentos de los nudos insistía siempre en que antes de salir de la escuela, como mismo acomodaba mi uniforme utilizara el peine y alisara los pelos de puntas.

A mí nunca me gustó hacerlo, era como sacudirle en pleno juego a los peloteros su uniforme, o como darle al Quijote una armadura nueva; era una profanación a un día entero de actividad física e intelectual.

Desde entonces me encanta llevar el pelo suelto, metido casi en los ojos, como dice mi Tati “picotiado”, en varias capas batidas al viento. Es quizás, la imagen que más se me parece a la libertad.

PD: La promiscuidad de la Internet quedó aclarada en esta foto de pura casualidad, descubrí a su autor, o él descubrió la foto en mi PC, uno de los más fieles colaboradores de la página de cultura de mi Adelante: José Gabriel Martínez Figueredo, artista de la plástica camagüeyano.

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Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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2 respuestas a Desgreñada

  1. sabes??? yo también tengo ondas en el pelo ahora, pero cuando nena, lo tenía totalmente lacio!! qué casualidad!!

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