Estatua Mayor

Definitivamente el parque Agramonte de mi ciudad es el parque de mi infancia. Lo recuerdo nítido cada tarde de domingo, sus losas de granito, sus bancos, su estatua, mi Agramonte.

Allí está él, machete en mano, al frente de su eterna caballería de camagüeyanos, con el corcel dispuesto a galopar por encima de las esbeltas palmas honoríficas del lugar.

Cuando no levantaba siquiera la media cuarta que levanto hoy del piso no sabía de la recaudación pública que se hizo para construir tamaño monumento, 17 848 09 pesos en oro español, nunca los números había dicho tan claro el amor y el respeto que un hombre puede representar.

Al italiano, Salvatore Bueni, que tuvo a cargo la titánica tarea de volver en bronce a la vida a Agramonte se le pagaron 16 000 pesos en oro español. La suerte, el azar hicieron que se incumpliera el contrato de entrega y, la obra, que fue empezada el 20 de marzo de 1902, quedó develada el 24 de febrero de 1912 por Amalia Simoni.

No, nada de esto inmaginaba cuando jugaba a alcanzar el sombrero mambí, a ver cuántas vueltas le daba antes de marearme, a descubrir las rostros en los relieves de los bajos del monumento.

Tampoco imaginaba que hoy, que lo miro y pienso mejor, que sé que hace honor a los héroes del rescate a Julio Sanguily, que guarda celosamente los nombres de soldados defensores de la tricolor mujer de roja alma y blanco corazón, descubriría más hermoso el lugar de mi infancia feliz.

No es santo lugar pero si sitio emblemático para visitar por las parejas que añoran un amor al estilo Ignacio y Amalia que tanta pureza y sacrificio sobrevivió, y les dejan flores y besos en solemne señal de respeto.

Lo cierto es que cumple hoy 100 años de haber renacido en bronce este caudillo camagüeyano. Como la cifra es redonda se me antoja rendirle honores con la poesía que le escribió un trovador, acompañado de mi beso lugareño.

El Mayor

El hombre se hizo siempre
de todo material,
de villas señoriales
o barrio marginal.
toda época fue pieza
de un rompecabezas,
para subir la cuesta del gran reino animal.
con una mano negra y otra blanca mortal.
Mortales ingredientes
armaron al mayor.
luz de terratenientes
y de revolución,
destreza de la esgrima,
sucesos como un preso,
amalia abandonada por la bala,
la vergüenza, el amor…
o un fusilamiento, un viejo cuento
modelaron su adiós
Va cabalgando
el mayor con su herida
y mientras más mortal el tajo
es más de vida.
va cabalgando
sobre una palma escrita.
y a la distancia de cien años
resucita…
Trotar sobre la espuma
seguido por un mar
de negros en machete
y sin encadenar.
ordena a su corneta
el toque de “¡a degüello!”
y a un siglo de distancia
entona nuestra canción.
y con recia garganta canta,
espanta lejos la maldición.
Va cabalgando
el mayor con su herida
y mientras más mortal el tajo
es más de vida.
va cabalgando
sobre una palma escrita
y a la distancia de cien años
resucita…

 Silvio Rodríguez

 

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Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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2 respuestas a Estatua Mayor

  1. nubedealivio dijo:

    Me alegro no haber trabajado por gusto (tú sabes jajajaja) Hermoso post de las nostalgias y las historias, también yo he romanceado a la sombra del sable del mayor, en ese parque de sigilos y viento noble, donde los niños hacen pista usual de aterrizaje y los mayores, en pleno siglo XXI, tertulian. un beso.

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