Yo, una de ellos…

Recuerdas, ella era la ceño a la que le regalabas todos los días flores de ajo”…. – así me dijo mi madre frente a esa señora rubia de ojos dulces- no, sinceramente, no lo recuerdo, ni siquiera sé cuál es el nombre real de esas flores tan singulares que huelen, literalmente, a ajo, pero la cara de “ni que me lo recuerdes” de la ceño sentencia la realidad de los hechos que mi entonces corta edad según Freud suprimió, para alivio mío.

Todo ocurrió cuando estaba en el círculo infantil, en aquella feliz etapa, la verdad es que en aquel entonces era una tortura ir todos los días, en que pinté la primera flor que le regalé a mi ma, rasgué y corté toneladas de papel hasta que me di cuenta de que por los siglos de los siglos eso no iba a ser lo mío.

Recité por primera vez “Cultivo una rosa blanca….”, bailé frente a un público contemporáneo, demostré mi fascinación por el Himno Nacional y mi aversión por dormir medio día, y disfruté la gelatina de cada tarde.

Lo mejor de todo fue que por primera vez supe lo que era la palabra amigo. Fueron sin duda alguna unos muy buenos 5 años de vida, espero que ellos los pasen tan bien como yo, creo que la foto habla sola…. y ojalá no regalen flores de ajo, no me gustan los copiones…

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Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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2 respuestas a Yo, una de ellos…

  1. nubedealivio dijo:

    Mi Mariposita, yo no conozco las flores de ajo, pero imagino! jajajaja Esos añitos de círculo son inolvidables, aunque uno sea tan pequeño, guarda recuerdos en algún baúl empolvado de la memoria. Yo bailaba ballet ante un salón repleto de nenes de mi edad, ayudaba a la seño a abrochar los cordones de mis amiguitos cuando se acababa la siesta, hacía autoservicio con un orgullo que pa qué contarte y el día en que me trajeron llorando a Sarita por que otra niñita de su salón la había mordido en el brazo, fui muy seria para allá y… le eché una muela de las mías de que los niños tenían que ser amiguitos y quererse, y que las niñas eran delicadas y no mordían etc, etc, etc jajajaja Sary aún hoy me saca que tenía que haberle metido, que eso habría hecho un hermano normal, con cinco años… pero yo nací zoo-politkon jajajaj Un beso, mi hermanita, me encantó este post.

  2. Pingback: Yo, una de ellos… « Blogalidad Camagüey

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