Querer no siempre es suficiente

Adriana y Gerardo

Adriana y Gerardo

Él que gane, le pone el nombre a nuestro hijo.

Lo más probable es que no fuera exactamente esa la frase, pero sí el mensaje que animaba los juegos de domino entre Gerardo y Adriana.

Él, hombre noble y justo; ella, esposa amantísima, su Bonzai cariñoso, no tendrán descendencia porque el gobierno de los Estados sumidos en ellos mismos y en la guerra, ven en esta pareja de cubanos una amenaza a la seguridad nacional.

Mañana, ningún infante apretará la mano de Gerardo, ni sabrá de los años que ha estado preso, confinado en una cárcel estadounidense, lejos de su hogar y su familia, por creer en sus convicciones y ser fiel a su país y su causa.Este es un precio alto que al igual que él, Fernando tiene que pagar por ser un cubano digno y orgulloso de serlo.

Pero ellos son hombres de ideas, de sueños y esperanzas que ni la más vil de las imjusticias podrá nunca aplastarlas; por eso los dejo con un fragmento de la carta que le escribiera Gerardo Hernández a sus hijos que están por nacer, como yo muchos esperan que así sea….

Queridos hijos:

Cuando lean estas líneas habrán pasado algunos años desde que fueron escritas. Ojalá no sean muchos. En esta fecha ustedes aún no han nacido, y hasta su mamá tiene dudas de si algún día nacerán.

Todo se debe a que estoy viviendo momentos difíciles de mi vida, lejos de mi país y mi familia, de los que , sin embargo, estoy muy orgullo y espero que algún día ustedes también lo estén.

Los quiere mucho,
Papá.


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Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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4 respuestas a Querer no siempre es suficiente

  1. Dixie Edith dijo:

    Hace unos años, un Día de los Padres, esperaba con Ariel y mi tropa de hijos una ruta 5, en la parada de la calle 20 de Mayo, cerca del Latino, para llegarnos a Guanabacoa, a casa del abuelo Erasmo. Los viajes hasta allá siempre son una fiesta para mis hijos -aún ahora que ya el abuelo, dolorosamente, no está- pues ellos aman lo verde y la tierra, las comidas de la abuela Mirta y los aprendizajes que siempre les quedan de esas visitas. Aquel día alborotaban en torno a un banco donde una mujer solitaria también esperaba la guagua y los miraba con ojos tristes. Era Adriana. No se si pensaba en los hijos o en Gerardo y sus sueños de ser padre, pero nunca he podido borrar de mi memoria aquella mirada de tristeza infinita. Este post me la devuelto. ¡Cuántos dolores más nos llegarán de la mano del imperio!

    • Dixie, para mí también es muy dolorosa la situación de Adriana y Gerardo; este post fue la forma de saldar esa deuda que tenía conmigo misma de hacer lo único que sé, escribir, para denunciar tanto sufrimiento.

  2. Pingback: Querer no siempre es suficiente « Blogalidad Camagüey

  3. Pingback: Para Elpidio Valdés, patriota sin igual | La mariposa cubana

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