Najarro, el taburete y mi abuelo

A mis manos llegó esta oda a la fidelidad y la lealtad a la profesión de un periodista en mayúsculas de la radio camagüeyana y quiero compartirlo con ustedes, es de Yanetzy León González, una joven periodista del semanario Adelante.

Cada vez que visito mi infancia, una música de fondo recompone las tardes junto al abuelo materno en su taburete, con el vaso de café acabadito de colar, muy atento de cuanto sonido escapaba del aparato marca Selena que muy pronto aprendí a nombrar radio. Mi abuelo, un guajiro de esos que todavía no cree en nadie, religiosamente paraba su faena para escuchar los Ecos de México, un programa de la emisora Cadena Agramonte. La radio empezó a ser para mí un motivo aglutinador de la familia. Siendo jovencita aquel estimulante de los recuerdos devino provocación de la lectura por dos textos de autores cubanos que tuve a mano: Llorar es un placer, del escritor Reinaldo González, y Formalmente informal, una compilación de entrevistas realizadas por Orlando Castellanos. Una urdimbre de memorias de dos hombres que desde diferentes aristas, ya fuera del análisis de los albores y el cenit de la radiodifusión nacional o del ejercicio periodístico, ofrecían visiones peculiares de la radio. Entonces, de simple objeto se convirtió en una expansión de maravillas auditivas.

 LUEGO LA RADIO TUVO ROSTROS PROPIOS A TRAVÉS DE MIS PROFESORES UNIVERSITARIOS Y PROFESIONALES DE LA EMISORA PROVINCIAL CAMAGÜEYANA, ENTRE ELLOS, FLORENCIO LUGONES, QUIEN EL PRIMER DÍA DE MIS PRÁCTICAS DICTÓ UNA CLASE VITALICIA, CONTENIDA EN UNA NOTA: NO OLVIDES NUNCA QUE EN LA RADIO ES LEY NATURAL LA REITERACIÓN LÓGICA Y CREATIVA. TODOS ESTOS FRAGMENTOS LOS RADIÓ DE GOLPE MANUAL TEÓRICO-PRÁCTICO: PERIODISMO Y REALIZACIÓN RADIOFÓNICOS. COMPILACIÓN, INVESTIGACIÓN Y EXPERIENCIAS, DE LÁZARO DAVID NAJARRO PUJOLS, A QUIEN CONOCÍ TAMBIÉN EN CADENA AGRAMONTE CUANDO NI SIQUIERA IMAGINABA QUE ESTUVIERA ENROLADO EN UNA INVESTIGACIÓN TAN PROVECHOSA. En la Universidad Central “Martha Abreu” de Las Villas tuve las primeras inquietudes hacia el medio, por las posibilidades que ofrecía para expresarme y comunicar. Recuerdo a los profesores de radio, todos trabajadores de la CMHW: Dalia Reyes, excelente cronista que nos enseñó primero el ABC; Alicia Elizundia, experta entrevistadora; el agudo comentarista Abel Falcón, al que todos en Villa Clara confiaban sus problemas como a Dios; Alexander Jiménez porque nos abrió el camino al mundo de la realización; y Rafael Hernández, que nos impartió la asignatura de Comunicación y Sociedad, sobre la historia de los medios, aunque dejó bien claro que no basta con ver los medios según su despliegue en la historia, pues la comunicación es mucho más. La escasez bibliográfica fue asunto constante, sobre todo para introducirnos en la radio. Solo tuvimos contacto con el Manual de radialistas apasionados, de López Vigil. Entonces el remedio casero, para fortuna nuestra, fue abrirnos paso en la maleza con el talismán de la experiencia de nuestros profes, quienes enseñaban a conseguir las maravillas, como ellos habían hecho.Ya egresaba de la UCLV, cuando vio la luz en el 2007, Nuevo Periodismo Radiofónico, de Najarro, a cargo de la editorial cubana Pablo de la Torriente Brau. No obstante la propia noticia de su publicación fue tan gratificante como la de este Manual… que ahora pone en nuestras manos la editorial argentina Deauno.com. ESE ÚLTIMO LIBRO LLAMA LA ATENCIÓN POR LA INVESTIGACIÓN QUE SIRVE DE SUSTENTO Y EL RIGOR CIENTÍFICO CON QUE TRABAJÓ EL AUTOR. NO PODÍAMOS ESPERAR MENOS DESPUÉS DE MÁS DE 15 AÑOS, TIEMPO DE COTEJO DE LA INFORMACIÓN RECOPILADA. PERO NO ES LA VARIADA CONSULTA DE FUENTES LA QUE PROPORCIONA EL PUNTO EN ESTE AJIACO, SINO LA EXPERIENCIA DE NAJARRO, ASUNTO QUE OFRECE MAYOR CREDIBILIDAD AL ESTUDIO. SI BIEN NO EXISTEN RECETAS PARA HACER RADIO, LOS CONSEJOS DE ESTE CAMAGÜEYANO A PARTIR DE LA INTERIORIZACIÓN DE OTROS EXPERTOS, SON ÚTILES PARA INICIARSE O PROFUNDIZAR EN EL HECHO RADIOFÓNICO Y LA PRODUCCIÓN DE SENTIDOS DESDE ESTE SOPORTE. AUNQUE EL TÍTULO DE MANUAL… SE ENCARGA DE NO ALIMENTAR FALSAS EXPECTATIVAS, EL LIBRO SE CONVIERTE EN UNA GRAN PROVOCACIÓN AL MISMO NAJARRO POR INCITARLO A EMPEÑOS MAYORES, COMO LA CONFORMACIÓN DE UNA TEORÍA MÁS ACABADA SOBRE LA RADIO, A FIN DE PENETRAR MEJOR EN SUS DINÁMICAS. ESOS VACÍOS TEÓRICOS HAN SIDO LLENADOS DEMASIADO TIEMPO YA POR ENFOQUES MUCHAS VECES EPIDÉRMICOS E INSTRUMENTALISTAS. TAMBIÉN PREVALECE EN CUBA LA NECESIDAD INSATISFECHA DE ESTUDIOS PROPIOS SOBRE EL FENÓMENO DE LA RADIODIFUSIÓN, ACORDES CON LOS AVANCES TECNOLÓGICOS. Casi centenaria ya, la radio siente la presión de las urgencias comunicativas de estos tiempos, de ahí la importancia de la evolución de un lenguaje ajustado más a nuestras prácticas y a nuestros contextos, porque los comportamientos humanos difieren en distintas zonas geográficas. Un ejemplo cercano lo encontramos en el uso de las radios comunitarias con disímiles impactos en naciones latinoamericanas, aunque la esencia siga siendo devolver la voz a contrapelo del silencio impuesto por los consorcios mediáticos. Por tanto, el libro en su aparente sencillez arroja muchas luces sobre problemas frecuentes en el periodismo y la realización, problemas surgidos en algunos casos por dejadez ante el peso de inciertas rutinas productivas. Entre las respuestas que encontró el autor, sobresale esa de revisar los géneros, no por la mera clasificación, sino en la búsqueda de auténticos productos comunicativos. En algún momento del texto, el autor confiesa haber llegado a la radio por naufragio, una imagen elocuente que designa bien esta aventura de Najarro, hijo de Santa Cruz del Sur, un pueblo de pescadores, que ahora nos ofrece esta lección de vida, como timonel de aquel barco suyo refundado, con la rosa náutica en la mano para continuar conectando hombres en un mundo desconectado y medio. Indiscutiblemente este es un aporte cubano a la historia de la radio y la comunicación mundial, un aporte de alguien que parece conocer bien las artes de pesca y vuelve a tender la red, porque todavía hay mucha gente desconocida de radio y mucha gente que aún encuentra en la radio compañía. La radio me sigue pareciendo aglutinadora, solo que ahora aglutina el amasijo de recuerdos de mi infancia, con la garantía de reservarme al abuelo en su taburete, brindando con su café y extasiado para siempre con aquellos Ecos de México.

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Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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2 respuestas a Najarro, el taburete y mi abuelo

  1. ERIK FUNDORA dijo:

    HERMANO LAZARO.LE CUENTO HACE COMO 5 DIAS TUBE EL HONOR DE COMENTAR ESTE ESCRITO EL LA PAGUINA (ADELANTE.CU).LE MANDO EL MISMO GRAN ABRAZO QUE LE MANDE EN MI COMENTARIO ANTERIOR.ES UD UN GRANDE DE LA RADIO DE LA CULTURA.ES UD UN GRAN HOMBRE UN REVOLUCIONARIO DE HONOR,.MIS RESPETOS.ME QUITO EL SOMBRERO.GRACIAS

  2. Carmen, felicidades, no conocía tu blog, pero al abrirlo me cautivó todo: el diseño, el lenguaje, la sencillez, la sensibilidad que depositas en cada obra…sigue así, no solo eres una buena persona sino que serás con certeza una gran periodista…te admiro.
    Yela

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