Un Elpidio real.

Carmen Luisa Hernández

Loredo .Comunicación del piloto con la torre Criwest 650 “- ! Seawell! ¡ Seawell!… CU-455! “- CU-455… Seawell “- ¡ Tenemos una explosión y estamos desprendiendo inmediatamente! ! Tenemos fuego a bordo! “- ¡ Cierren la puerta! cierren la puerta! “- ¡ Nos estamos quemando intensamente! “- ¡ Eso es peor! ¡Pégate al agua! ¡ Felo, pégate al agua! “- Cubana, este es Criwest 650. ¿Les podemos ayudar en algo? “- Cubana, este es Criwest 650. ¿Les podemos ayudar en algo? “- Cubana, este es Criwest 650. ¿Les podemos ayudar en algo?”

 En nada pudieron ayudar. El mar se llevó consigo a 57 cubanos, 11 guyaneses y 5 coreanos. El 6 de octubre de 1976 llenó de luto el cielo cubano, en las aguas circundantes a Barbados el terrorismo jugó otra carta sucia a la Isla. El Crimen de Barbados dejó a muchas madres sin hijos, y a muchos hijos sin padres.

Cuando la edad no me permitía analizar y desentrañar la dimensión de este hecho descubrí, entre canciones infantiles y una completa entereza y entrega, a La Colmenita. Una agrupación teatral surgida al estilo de la trouppe de Moliere con el fin de llevar a todos los rincones del país el buen teatro.

 Recuerdo las controversias entre los personajes de fantasía, historias infantiles como La Cucarachita Martínez, Cenicienta y Blanca Nieves. Era, y es, una Colmena especial. Su centro, su Rey, sin creerse tal, es un hombre que siempre he visto riendo, de voz dulce y pausada, un niño grande que juega al teatro serio: Carlos Alberto Cremata Malberti.

Tin, como lo llaman, tiene la llave de la imaginación, acorta las fronteras entre lo posible y lo impensable, pone en su verso la medida justa de la felicidad. Los niños que están en la Colmena creen en él, los pequeños que disfrutan de su obra reciben el trocito de miel con amor hecha para cada uno de ellos.

Él, es papá extraoficial de tantos infantes con los que comparte lo que aprendió en su hogar. Allí, donde su padre convertido en su Elpidio y su Maceo dejó en su corazón las huellas del cariño y la mirada puesta siempre en la infinidad del horizonte como meta.

Y es hoy que puedo entender la mirada triste de mi madre cada vez que la alegría me llenaba con una puesta de La Colmenita: a los 15 años de Juan Carlos no asistió su padre, Posada Carriles y la CIA decidieron que debía morir en Barbados, su papá era el piloto del avión incendiado en pleno vuelo.

 No viví aquellos días, pero es cierto lo que dijo entonces Fidel, “el dolor se multiplica”, ése día murieron jóvenes y familias enteras quedaron paralizadas ante las vidas queridas que les fueron arrebatadas.

 Sin embargo me quito el sombrero y reverencio el alma ante este hombre feliz que niega la muerte y cree en la vida. Ante el Elpidio de cada niño cubano, que como yo, nació, tuvo, y tiene, una infancia feliz llena de abejitas listas a hacerlos soñar.

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Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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