Para el Medio Ambiente una de arena y una de cal.

Carmen Luisa Hernández Loredo

Hace unos pocos días se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente. Para algunos bien pudiera ser la jornada en que se reivindican con la sociedad y “dejan” de emitir los gases de efecto invernadero, de contaminar las aguas,  de talar indiscriminadamente los bosques y  de sacar animales de sus habitats; para otros son las 24 horas en las que, posiblemente, se den cuenta de cuántas maravillas naturales se encentran en su entorno y, quién sabe, descubran que algunas de ellas son endémicas de su región.

 Mal augurio este para la Pacha Mama. Muchos seres humanos, no todos, ven como algo permanente las plantas y el agua que los rodean, de la misma forman que, tristemente, miran el petróleo y el gas natural. Mil  440 minutos en 364 días, no es tiempo suficiente para pensar en algo que ha tardado 2000 años en crearse.

 Mientras nuestras aguas sean sitio para más que peces  y corrales, y los bosques se pierdan en la desertificación y los animales cuelguen indiscriminadamente en las paredes de coleccionistas no habrá esperanzas para La Tierra. Hoy, más del 60 por ciento de los ecosistemas en el mundo están dañados.

 Cuba no está exenta del daño medio ambiental. Sin embargo los organismos creados para el cuidado del Medio Ambiente implementan planes que involucran a especialistas y a la sociedad toda, eslabón fundamental en esta tarea.

 Cuando muchos ecosistemas están deteriorados y las plantas mueren casi por minutos, igual que los infantes en el mundo, mi prima Olguita, dedica gran parte de su día, de todos no solo del 5 de junio, a cuidar helechos, hortensias, pinitos, rosas, malangas,  vegonias, lirios, melocotones,  ajíes, flores de madera, ficos, y otras tantas plantas que hacen parecer el patio de la casa un jardín botánico.  

 Su llamada cuando uno de sus “bebés” se le “da” y comienza a crecer se convierte en la noticia feliz de un día en el que, como todos, muchos árboles, animales y ecosistemas no resistieron el paso del hombre. Nada, que el Medio Ambiente recibe de la especie humana un poquito de cal y de arena, algo bueno y malo, todos los días.

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Acerca de lamariposacubana

Periodista. Adoro las mariposas y mi familia (la de sangre y la que la vida ha puesto delante de mí: los amigos). Me encanta escribir. Orgullosa de ser hija, amiga, tía y hermana.
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